El budismo y su trascendencia
Por Shi Heng Zun
El comienzo (resumen)
Hace casi 2600 años nace en Lumbini, (ahora Rummindei), en Nepal, un hombre que cambiaría el curso de la historia en términos espirituales, de una manera sorprendente.
De estirpe guerrera y de sangre real, nace en el clan de los Shakyas un príncipe llamado Gautama Siddhartha, su padre, el Rey Śuddhodana, su madre, la Reyna Maya Devi.
En condiciones privilegiadas, crece el joven Siddhartha, rodeado de placeres y de toda clase de comodidades, situación que no era producto de la casualidad, no era solamente que hubiera nacido en una familia aristócrata de su tiempo, además, su padre había instrumentado todo un plan, para que el joven príncipe jamás se interesara en la vida espiritual, ya que para él era más importante que su hijo preservara su estirpe.
El rey convirtió en secreto un mensaje que un viejo Bramin le había revelado tiempo antes de que él naciera, aquel niño tenía dos destinos a elegir, convertirse en el emperador más respetado y recordado de la historia, o convertirse en un Buda, un ser libre de cualquier atadura, con la capacidad de guiar e iluminar a todos los seres.
Pero la suerte de Siddhartha ya estaba echada, el padre había decidido por él, lo rodeó de toda clase de placeres para que jamás se interesara por la vida espiritual.
Por un tiempo, las cosas resultaron justo como su padre había planeado, pero tiempo después, el joven príncipe se encontró con 4 experiencias que lo llevaron a abandonar su vida de riqueza para iniciar un camino espiritual que se convertiría en la guía de millones de personas alrededor del mundo.
El budismo visto como religión
Contrario a lo que mucha gente cree, el budismo no es una religión porque sencillamente no gira en torno a ninguna deidad, se tiene un aprecio especial a su fundador que es el Buda histórico y por ello encontramos estatuas que lo recuerdan, pero no tienen una función adoratoria.
Se tienen templos, pero no como espacio de creencias religiosas, sino más bien como espacio lúdico.
Se optó por el monacato como medio hábil para disciplinar el estudio, pero se puede practicar de manera laica o incluso solo tomar las enseñanzas que se consideren necesarias. En ningún caso se considera una forma de afiliación, ni se impone o intenta cambiar creencias personales.
Se tiene ceremonias, pero no porque exista un ejercicio devocional, más bien se consideran instrumentos de entrenamiento del ego.
Se usan los hábitos, pero no para distinguir un credo, sino para simplificar los imperativos intrascendentes de la diferenciación.
Se tienen estatuas de Budas, pero no son para hacer ejercicios adoratorios, sino para recordar las cualidades que se deben desarrollar.
Se tienen mantras, pero no son peticiones a deidades, se utilizan para disolver los estados no productivos de la mente.
Se usan malas, (collares) pero no son para rezar, sino para contar los mantras y para recordar el ideal de la iluminación.
En una primera mirada, es fácil llegar a la conclusión de que el budismo es una religión, porque tal vez no tenemos todos los elementos para ver su verdadero contexto. Ninguna de sus prácticas tiene un carácter religioso, son más bien instrumentos de refinamiento.
Nosotros como occidentales solemos relacionar de manera inmediata con el concepto de religión, cualquier ejercicio que implique un nivel de silencio y respeto profundo, cualquier atmosfera que implique tranquilidad, cualquier recitación que se pronuncie con especial disciplina y así sucesivamente.
Lo que sucede en realidad se resume a las diferencias culturales, los orientales tienen maneras diferentes de expresión, lo que para ellos es un saludo normal, donde juntan las manos o inclinan su cuerpo para saludarnos de manera respetuosa, para nosotros es un claro ejemplo de religiosidad.
A pesar de que el Buda jamás constituyó su enseñanza como una religión, los monjes tibetanos son los únicos practicantes budistas que lo llevaron a esta categoría por situaciones culturales e históricas, las más de 50 tradiciones budistas restantes no comparten la misma intención.
El budismo como filosofía
Muchas personas se refieren al budismo como una filosofía, se acepta esa descripción por practicidad, pero en realidad no se ve a sí mismo como tal, porque el budismo no se queda en un ejercicio intelectual, es más bien una praxis que desde luego incluye razonamiento y reflexión pero va mas allá de eso.
¿Qué es el budismo?
Si el budismo no es religión, ni tampoco filosofía ¿Qué es en realidad?
El budismo es simplemente una práctica a través de la cual se logra un refinamiento en todos los aspectos de la experiencia humana.
Para ello posee un cuerpo de técnicas y prácticas con las cuales se refinan aspectos tales como la percepción, la atención, la conciencia y el entendimiento.
Así mismo, el cuerpo de prácticas se utiliza para el desarrollo de cualidades tales como la tranquilidad, la empatía, la compasión y la ecuanimidad entre muchas otras.
Todo con el fin de alcanzar un estado mental carente de sufrimiento, apego e ignorancia, a este estado se le conoce como Nirvana.
Trascendencia del Budismo
A casi 2600 años de su fundación, el budismo ha pasado por varias etapas de contacto con el mundo.
En un principio se asentó en la India, para después pasar a Asia central y posteriormente a China, Japón y años más tarde a Tíbet.
Durante este tiempo, el budismo no tenía contacto exterior, sus prácticas y enseñanzas se centralizaban a su comunidad más cercana, pero tiempo después, toda clase de personajes, viajeros, investigadores, escritores, etc., descubrieron el tesoro invaluable de sabiduría que el budismo constituye.
En la actualidad, el budismo ha salido de su radio geográfico para conquistar latitudes insospechadas, la aceptación que ha tenido en occidente ha sido impresionante, las razones son muchas y muy variadas, pero tal vez la principal es su efectividad.
A diferencia de otras ideologías, el budismo ha resultado ser una forma de pensamiento y acción muy sencilla y efectiva para lograr equilibrio en todos los aspectos de la vida, sin involucrar dogmatismo, cambio de creencias o prácticas forzadas o desagradables.
De hecho ha sido tal su sencillez y efectividad, que muchas de sus prácticas se han convertido en motivo de estudio por parte de la ciencia, arrojando resultados impresionantes.
Si quieres saber más de los alcances de la práctica budista, lee los artículos correspondientes, saludos cordiales.






